martes, diciembre 13, 2005

Ya es tiempo para la Revolución[1]


Ya es tiempo para la Revolución[1]

Toni Negri





“Pero qué bandas! La explosión de los suburbios no es una jaquerie[2] extemporáneo. E incluso si lo fuese, lo sería en un contexto social radicalmente cambiado, y cuyos rasgos de fondo los constituyen la crisis del fordismo, y la ausencia de respuesta política- no solo en Francia- a esta crisis. Por esto me quedo con una revuelta; aunque también podríamos decir una insurrección si entendemos el término en una acepción tenue”. Es obvio que no se puede hablar de auténtica insurrección, “falta una conciencia política de los objetivos, aquello que Marx llamaba el “para sí”. Este movimiento quiere algo, pero aún no sabe qué quiere”. Toni Negri, il cattivo maestro de la Autonomía, el hombre que fue arrestado en 1979 por “insurrección armada contra el Estado italiano” (condenado a treinta años, la pena fue reducida a trece), ha vuelto. Otra vez al centro del debate, después que el New York Times le dedicó una página a Imperio, escrito con Michael Hardt, y después que el Nouvel Observateur lo ha incluido entre los veinte mayores filósofos del siglo, Negri ha regresado de Mar del Plata, Argentina, donde siguió la protesta anti-Bush. Ahora se halla en la sala de su nueva casa veneciana, con libros en las paredes, muchas revistas anglosajonas, la última edición de Le Monde apoyada en una mesita.



Muchas de las publicaciones internacionales han intentado leer la explosión de los banlieues (suburbios) viendo el fracaso del modelo de integración francés. ¿Es una explicación que le convence?



“Para nada. ¿Porqué, entonces, el modelo anglosajón no ha fallado igualmente?. Miremos a la América de Nueva Orleans o a la Inglaterra del 7 de julio, con los terroristas nacidos ingleses, en el sentido más profundo del término, ingleses vestidos como tales, jóvenes que antes de poner las bombas van al pub y toman cerveza...El punto no es el fracaso de los dos modelos multiculturales.



Entonces dirá que aquí interviene la organización del trabajo.



“Los elementos ocultos tras los suburbios en llamas son al menos tres. Lo que está en crisis es el modelo industrial fondista, que preveía la ocupación permanente y un esquema de crecimiento indefinido, sostenido por el Estado. Después, esta crisis se ha conjugado con los procesos de mundialización económica. A esto se le agregan políticas neoliberales de bloqueo del gasto público, que producen una crisis de la intervención del estado de bienestar. Más que la integración, aquí el problema es la total ausencia de respuesta política a la crisis del fordismo. Esta falta de respuesta va unida a la crisis de la representación democrática”.



Pero disculpe, ¿porqué la periferia está en ebullición sólo en Francia, y no en Italia? La dinámica posfordista es la misma entre nosotros.



“En parte porque somos una sociedad socialmente menos avanzada. Y también porque, paradójicamente, estos fermentos están entre nosotros en parte agotados. Los años setenta han descargado un potencial de luchas sociales; o, mejor dicho, Italia o Alemania han prolongado diez años el sesenta y ocho. Y así hemos también diluido sus efectos. Pero atención: tenemos movimientos de protesta ya: La Val di Susa, las ocupaciones de casas en las ciudades, las batallas de los inmigrantes contra el CPT...”



Prodi dice que pronto explotará también la periferia italiana. ¿Está entonces a medias de acuerdo con usted?



“Prodi por un lado exagera, y dudo que sepa qué pasa en las periferias. En cuanto a Fini, para él el hecho de que no haya una explosión quiere decir que no hay un problema... Berlusconi no sabe qué decir. Y además ¿cómo va a hablar de inmigración, estando tan próximo a Calderoli y las argucias de los democristianos de Pisanu?”



¿Y los franceses? En 1990 Mitterrand se preguntaba “¿qué puede esperar un joven en un caserón asqueroso, bajo un cielo gris, con la sociedad que desvía la vista? Sin embargo la degradación ha continuado. ¿Es el socialismo francés buenas intenciones y malvada conciencia?



“Mire, pienso que son personajes diferentes; pero tanto Mitterrand como Chirac, un republicano y un monárquico, han entendido muy bien lo que iba a suceder. Y como ellos, las elites francesas, sobre todo el gran aporte cognoscitivo que da la sociología a la administración francesa, han tenido en su cabeza la dinámica explosiva que maduraba en los suburbios: pero ¿qué podían hacer? Han sido agredidos ellos mismos por esta oleada neoliberal, que exaspera los conflictos y la revueltas, y les ha impedido cualquier posibilidad de dirigir las transformaciones”.



Perdón, significa esto que los políticos son disculpados de antemano. Siempre es culpa de la dinámica neoliberal...



“Por supuesto que no. Solo digo que las revueltas son expresión de la incapacidad del neoliberalismo de realizar una política estatal. Y no hablo solo de dirigismo, sino de la capacidad del Estado de ejercitar la gobernabilidad, es decir mantenerse en contacto permanente con los movimientos. Una capacidad que el fordismo, con todos sus males, poseía”.



Sarkozy ha llamado « racaille » (canalla, basura, escoria) a los jóvenes de la periferia. Más allá de otros escenarios, ¿esta es la política `política´, no?



“Sarkozy ha estado imprudente e imperdonable. Pero no es la primera vez que un político en Francia llama escoria a los jóvenes de los suburbios: lo han dicho miles de veces. Sólo que ahora la gente estalla. Este es el evento”



Sin embargo asombra que en eso que usted llama “revuelta” se quemen los Renault de los trabajadores y no los Porsche Cayenne de los traficantes. ¿Qué revuelta es esta?



“¡Llos traficantes tienen sus autos en el garage! Conozco bien algunas escuelas de Epinay sur Seine. Es el único suburbio en el que se han quemado una decena de autos pero no ha habido una explosión como la de Cliché. ¿Y sabe por qué? Tal vez porque en Epinay rige un equilibrio basado en los mullah y los señores de la droga. También en Italia, donde está la mafia no hay revuelta”.



Eso no quita que se queman autos de gente indefensa, y se ataca hasta a los discapacitados. No es precisamente nuestra imagen de lucha social ¿no?



“Ante estos inmensos disturbios ¿qué son un puñado de autos quemados? Y además, han quemado los autos porque la gente no ha salido a las calles a defenderlos. Creo que la gente en esos barrios no se opone a los jóvenes”.



Muchos son intimidados. Un pensionado de 61 años ha sido asesinado precisamente porque defendía su auto. Hablar de “insurrectos” ¿no es darles una legitimidad que no tienen?



“No soy cínico. Ni maquiavélico. Siento por cualquier muerto todo el dolor y la compasión humana. Pero no me turbaré ante el hecho de que en un incendio de estas proporciones sólo ha habido dos muertos. ¿Y qué hacemos con los dos electrocutados? ¿Y cuantos muchachos han sido heridos? ¿Y cuantos de estos muchachos resultan muertos en otras ocasiones de demencia racista?”



No negará que quien ataca a ciudadanos indefensos da buenas razones a quienes se inclinan por una visión represiva del problema.



“No cabe duda que Sarkozy provocó, pero no se esperaba la reacción resultante. Por otra parte, antes y después, ha repetido una actitud hipócrita, proponiendo medidas de discriminación positiva: ayudemos a los negros buenos y reprimamos a los negros malos”.



Hay quienes lo han acusado de cálculos políticos antes las presidenciales.



“Sarkozy tiene un problema: evitar que la derecha pueda sacar un gran espacio político a la candidatura gaullista. Sea Le Pen o De Villiers, este último un poco más manejable por los gaullistas, pueden erosionar mucho consenso. En lugar de ello, Sarkozy imaginaba una hegemonía sobre toda la derecha. Hoy, me parece, ese proyecto está en crisis”.



Por su parte, De Villepin ha prometido ayuda económica.



“De Villepin y, probablemente, Chirac, han asistido inicialmente como observadores, luego han reaccionado, por un lado prometiendo orden, por otro intentando recuperar lo recuperable de la periferia. Pero finalmente podría también salir una tercera candidatura gaullista”.



También la izquierda, honestamente, no responde.



“Muy bien, en lo que respecta a la izquierda oficial. Pero la izquierda oficial es hoy minoritaria en Francia. Mayoritaria es en especial la izquierda que ha dicho no a la Constitución europea: es una izquierda soberana, republicana en modo exasperado, que no tiene nada que decir respecto de los suburbios”.



¿Y la inteligencia parisina? No es que se la haya escuchado mucho.



“Pero ¿cuándo se les ha oído durante todos los últimos eventos sociales internos importantes? Han estado estudiando para dónde cambiará la vela del poder”.



¿La “revuelta” puede desembocar en hechos positivos?



“La lógica del primer ministro no va mucho más allá de la caridad, mientras que aquí se requeriría de una verdadera apertura de procesos de participación, que son algo serio -¡no como las primarias italianas, oh qué hermosas, donde todos votan y todos están incluidos!- La participación es poner en discusión las relaciones de poder, escuelas que funcionen, cajas de ahorro que disminuyan las tasas de interés...”



También dice usted que para poder hablar de auténtica “insurrección” falta el fin político. ¿Cuáles son las demandas de estos jóvenes?



“El problema es que saben lo que no quieren pero no lo que quieren. Es una gran confusión. Mi amigo Patrick Braouezec, ex alcalde y ahora presidente de la Región de Saint Denis, ha dicho el otro día que se requiere de un nuevo acuerdo de Grenelle, el acuerdo sindicatos-gobierno hecho en el 68, con Pompidou en el gobierno para bloquear el sesenta y ocho. Pero entonces los trabajadores reclamaban aumento de salario, revisión de la estructura jerárquica, apertura de formas de bienestar social. Los jóvenes de los suburbios sólo pueden buscar una línea de fuga. ¿No le parece que un derecho de fuga devenga en un derecho humano? Es cierto, la etapa de Seattle ha terminado. Pero el fin del ciclo altermundialista ha hecho nacer un ciclo de luchas que se ha servido por completo de los movimientos precedentes. Tanto en Francia como en Argentina”.



¿Ha notado la ausencia de mujeres franco-islámicas en las barricadas parisinas? ¿Tiene razón Olivier Roy al decir que son más valientes que los varones, se integran más y, por ende, tienen menos rabia? ¿O es que los hermanos y maridos las mantienen segregadas?



“Yo sería cauto. ¿Usted dice que han estado ausentes? He estado hace poco en Teheran y he visto cómo las mujeres usan el hijab (velo que cubre cabeza y cuerpo) en clave cada vez más revolucionaria, bajándola un centímetro cada vez más. Sin embargo no se ve. Y en París tal vez no han sido fotografiadas, pero ¿qué cree usted, que estos jóvenes que queman autos no hacen el amor? ¿Qué detrás de cada uno de ellos no hay una mujer? El verdadero film para entender el suburbio no es El odio de Kassovitz, metálico, frío. El verdadero film es L´Esquive, la evasión. Una profesora intenta que una clase árabe-maghrebí recite un texto de Marivaux. Al principio todos se aplican a ello. Luego algo se rompe. Y es precisamente el intercambio erótico y afectivo que se instaura entre los jóvenes lo que produce la revuelta. Finalmente, la clase se niega a recitar el Juego del caso y del amor, que es la comedia de la burguesía blanca. Del mismo modo, también los jóvenes franco-islámicos del suburbio salen profundamente modificados, y participan de esta revuelta”.



¿Cree usted en el uso de la violencia política como solución a los problemas de la crisis posindustrial en las sociedades occidentales?



“Con Michael (Hardt) intentamos imaginar un éxodo de esta sociedad en crisis. En el éxodo, como Moisés tenía a Aarón, se necesita tener una retaguardia armada, pero para defenderse. La resistencia es esto, porque la realidad está hecha así, el mundo está hecho así, y la Multitud opera en este mundo persiguiendo esa vía de fuga que buscan en los suburbios, sin haberla hallado aún”.





Traducción al español: E.S.

Buenos Aires, noviembre 2005



(revisión autsoc)

















--------------------------------------------------------------------------------

[1] Entrevista en La Stampa,14 novembre 2005 (http://multitudes.samizdat.net/article.php3?id_article=2126)

[2] jaquerie: nombre que daban los franceses a las revueltas de los pobres y de los campesinos en la Edad Media.

0 comentarios: